Texto y fotos: Evelyn Flores

La gente del venado

Los mazahuas son la etnia con mayor población en el Estado de México. Se extienden en todo el occidente del estado y en algunos municipios colindantes en Michoacán, en el también conocido “País de la Monarca”. Valle de Bravo no es la excepción. Toda esta región, en su mayoría bosque alto, fue en un tiempo abundante en venados. Mazahua es un vocablo náhuatl que quiere decir “la gente del venado”. Antes habitaban sólo en otros municipios más al norte del estado, pero el auge turístico en Valle de Bravo los atrajo, primero para ofrecer sus artesanías, luego para quedarse de manera definitiva. Para orgullo del lugar, muchos mazahuas ya son vallesanos.

Por su colorida vestimenta es fácil identificarlos, sobre todo a las mujeres, pues muchos de los hombres han migrado a trabajar a las ciudades. Además de artesanías, suelen vender flores e incluso leña. Pero en particular destacan por sus bordados y textiles, así como por la confección de muñecas de trapo. Todavía mucho de su trabajo está teñido con colorantes naturales, extraídos de flores, musgo de árbol, musgo de piedra e insectos del bosque. Recorriendo montes y valles, recogen el mirasol, el cordón amarillo y la flor de papilla, algunas de las plantas que usan para hacer sus tinturas. También utilizan el añil y el limón. Cuando entres en contacto con ellas, date cuenta de la conexión que estás estableciendo con la naturaleza al adquirir su artesanía. No en balde muchos de los adornos que imprimen a sus bordados son plantas, flores, y animales. Entre ellos, los magueyes, la milpa de maíz y el venado. Su artesanía es muy valiosa por todo el proceso que implica desde la extracción de la lana de sus borregos, como su entintado y la recolección de materias primas para hacerlo. La calidad de sus obras ha ganado premios y se han impreso libros sobre su trabajo.

En su lengua original, el nombre exacto de este pueblo es jñatjo o jñatjro, que podría significar “palabra en canto” o “la gente que habla la palabra cantada”. Y esto tiene sentido porque su idioma, como el chino, es una lengua tonal. Esto quiere decir que depende del tono que se le imprima a un sonido para que signifique una cosa u otra.

La próxima vez que te encuentres con mazahuas y su artesanía, valóralas en todo lo que merecen. Son un pueblo que canta, así en su voz como en sus colores. Entre otros lugares, en Valle y en Avándaro puedes encontrar a las mazahuas ofreciendo su trabajo en el Mercado de Artesanías, en el centro, junto a la cascada de El Molino y Velo de Novia.